
Cuando no hay tantas obras muchas de las empresas relacionadas con el sector de la construcción pierdan fuerza. España es un país con gran tradición en este sector y esta crisis está provocando que muchos estén con la soga al cuello.
Es entonces cuando se puede optar por dos actitudes.
- Lamentarse todo el día hasta que surja “el milagro” o la cosa se estabilice
- Empezar a moverse
Y de las dos, me quedo con la segunda, puesto que si las cosas van mal moverse es una opción diferente. El movimiento es energía, el movimiento es acción y sólo la acción nos puede sacar de los momentos malos.
España e Irlanda han sufrido la mayor burbuja inmobiliaria del mundo, y ahora España cuenta con el mayor número de viviendas sin vender. ¿Qué pasará con todas esas empresas que han estado funcionando a toda máquina y en cuestión de meses han visto cómo las ventas se venían abajo? ¿Se puede hacer algo para evitar que toda la producción de material sea colocada en el mercado de manera diferente? ¿Podemos aprovechar nuestra tecnología para encontrar nuevo clientes?
Para poder desmarcarnos de esta crisis, las constructoras y proveedores de material para la construcción deben moverse, deben encontrar nuevos clientes y/u optar por nuevos mercados. Es ahora cuando podemos empezar a jugar un poco con la matriz de Ansoff y ver qué se puede hacer con todo lo que teníamos previsto vender este año y no lo estamos haciendo.
Hoy he encontrado una buena opción para desarrollar mercados con un producto muy clásico en las obras. Los tubos de plástico por donde circulan los cables. Algo tan aburrido como este material puede transformarse en algo realmente divertido. La cuestión es saber utilizar la imaginación y dándole una pincelada de arte al asunto podemos emprender negocios que saquen de apuros a muchas organizaciones estatales. Donde antes veíamos tubos, ahora podemos ver mobiliario de diseño. La idea me parece simplemente genial.




