sábado, 18 de octubre de 2008

Mezclando...



Hoy me ha venido a la cabeza una historia que me contó mi amigo Ricardo hace un tiempo. Me comentó que un par de científicos se habían forrado descubriendo el algoritmo utilizado por las ormigas para efectuar sus rutas de aprovisionamiento. Me he puesto a investigar y he llegado al nombre específico de este descubrimiento. "Swarm intelligence" (Inteligencia de enjambre).

Siempre me han gustado este tipo de historias en las que se mezclan dos géneros que aparentemente no tienen nada que ver, la biología y el mundo de los negocios. Curiosamente Ricardo ha estudiado Biología, y yo empresariales. Siempre bromeamos con la idea de que algún día montemos algo grande. Quién sabe, hay tiempo en esta vida para todo, incluso para que yo acabe en un "laboratorio" y él termine forrándose con el negocio familiar (Esperemos que se den los dos casos).

Como decía la mezcla de géneros puede resultar muy enriquecedora, pero a la vez muy destructiva. Hay que ser ecológico en toda acción, mezclar está bien, pero saber hacerlo es una ciencia muy atractiva que en ocasiones puede resultar muy peligrosa. Si alguno de vosotros ha tenido peces me entenderá cuando digo que no es conveniente mezclar ciertas especies en la misma pecera.
Y en eso de mezclar siempre me he sentido fascinado. No me estoy refiriendo a vinilos, DJs o atuendos fluorescentes con peinados engominados en punta. El bacalao al pil-pil y la mejor mesa de mezclas la cocina...
Me refiero a "mezclar" en términos generales. Juntar cosas que aparentemente no tienen nada que ver para dar con algo que nunca antes nadie había descubierto. Desde muy pequeñito quería ser químico, ¿y por qué? Por el simple hecho de la experimentación. Veía que los químicos ponían unas cosas con otras y salian otras cosas nuevas.¡Parecía genial! Más tarde, cuando entendí de qué iba la química dije, Ion... eso de formular déjaselo a otros.
Pero mi afán por descubrir lo nuevo seguía vivo. Descubrí que el valor de las cosas no está tanto en la acción, sino en la intención. El arte experimental es la capacidad de hacer las cosas de un modo que nadie se ha atrevido a hacerlas hasta el momento. Experimentar consiste en poner en práctica aquello que intuyes que puede ser fructuoso. Y cuando logras transformarlo en un éxito como el que lograron un par de "chalados observadores de ormigas" (No pretendo ofenderles ni mucho menos, es lo que posiblemente pensarían algunos de los que no creían en sus teorías) es entonces cuando puedes reconocer a un genio entre los inicialmente reconocidos "Chalados pensadores experimentales".

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