lunes, 4 de mayo de 2009

Piratas contra militares



Lo vengo diciendo y no me cansaré en repetir que este mundo se ve afectado por una aceleración cultural y tecnológica sin precedentes históricos. La tecnología no sólo está cambiando las formas de hacer las cosas. La tecnología está cambiando la manera en la que nos relacionamos y este cambio cultural está afectando a todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

La crisis está replanteando si los antiguos conceptos tienen valía en el momento actual. Muchas de las organizaciones se rigen bajo un modelo de gestión que está en declive, y precisamente porque el dinamismo es uno de los aspectos que menos podemos encontrar en ellas y actualmente es el que mayor valor puede crear a las mismas.

Además está ocurriendo un fenómeno en el cual dos grupos culturales bien distintos conviven en un mismo sistema empresarial. Lejos de colaborar para afrontar la difícil situación, luchan por interponer sus principios. Estas culturas en interacción son los “fabers” y los “ludens”:

Una persona faber es aquella que mantiene una postura que pone en valor el "saber personal", el ser muy metódico; tiene una concepción del trabajo basado en el esfuerzo, dedicación, mérito, sacrificio, perfeccionismo; con una concepción del tiempo orientada al futuro, a la planificación; sus palabras claves son: "aplicar", "estructurar"; en su imaginario domina la racionalización, la domesticación, el poder, la productividad, la rentabilidad y la excelencia; su referente es el texto, el pensamiento lineal.

Mientras que en una persona luden la postura que domina es la del "aprendiz permanente", la intuición; tiene una concepción del trabajo basado en el juego, el placer, la experimentación, la huida y asumir riesgos; su concepción del tiempo es el presente, el instante; en su imaginario domina la relación, las redes, la conexión, la coordinación, la armonía y la concordia, la socialización, el debate, la colaboración y la participación; su referente son las imágenes, los sonidos, los vídeos, el pensamiento complejo."

Si observamos podemos comprobar que son culturas bien distintas pero que pueden llegar a aportan gran valor a la organización si se crean entornos de colaboración conjunta. Cada uno de estos grupos tiene sus particulares “poderes especiales” que no dejan de ser necesarios en el día a día de la organización. Sin embargo, el sistema organizacional está confrontándolos.

Yo lo denominado la “lucha de piratas contra militares”. Particularmente identifico que los jóvenes que están entrando en las empresas (La Net Generation) tienen un perfil luden. Éstos se sienten frustrados ante un sistema que ha sido diseñado para los faber y están causando muchos quebraderos de cabeza a aquellos trabajadores que llevan años trabajando y que creen que estos jóvenes no son más que “niñatos que no saben lo que quieren”. Para generaciones anteriores que cohabitaban en el sistema hasta el momento no les ha supuesto ningún problema adaptarse por su perfil conformista, pero los jóvenes de hoy ya no buscan lo mismo que los jóvenes de años atrás, es más, no dejarán de luchar y acabarán rompiendo el sistema con el fin de lograr una transformación del mismo. Puesto que su visión del mercado, de cómo hacer empresa, de la gestión de la misma y de la comunicación es mucho más competitivo que antiguo modelo en los tiempos que hoy corren.

Fuente: Manuel Gross

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