miércoles, 29 de octubre de 2008

Zorionak Amaia (lo prometido es deuda)


Hoy aprovecho para felicitar a Amaia, mi compañera de clase. Sé que no es habitual publicar este tipo de cosas, pero hago una excepción contigo porque te lo mereces.


¡¡¡Zorionak Amaia!!!

martes, 28 de octubre de 2008

La famosa crisis

Un tema de tanta actualidad y que todavía no había tocado. La famosa crisis. Se viene oyendo esta palabra por todos lados, desgraciadamente se viene sintiendo y muy a mi pesar, y al de muchos, posiblemente esto sea sólo el comienzo.

Está de tanta actualidad que en varias de las clases se habla del tema en la universidad. A todos nos inquieta, pero en realidad exisite mucha gente que no es consciente del por qué de dicha crisis. Precisamente por eso están saliendo videos y aclaraciones prácticas para que entendamos su magnitud.

Entre las explicaciones que más me han gustado podemos encontrar las siguientes:

Otra de monos

Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que le trajeran por 10€. Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazarlos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10€ cada uno sin chistar.

Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció 20€ por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque. Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a 25€, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno. Llegado a este punto, el hombre ofreció 50€ por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la
compra de monos. Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos
por 35€, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50€ cada uno.Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'.Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.
Moraleja: una noción bien clara de cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa. El Capitalismo puro y duro.



Un video aclarando la crisis


viernes, 24 de octubre de 2008

Fracaso



Hoy quiero hablaros del fracaso. Sí, un tema al que mucha gente siente pavor. Un miedo que paraliza, un miedo que no te deja hacer cosas que en circunstancias normales harías. Pues bien, os voy a comentar que menos mal que un día descubrí el fracaso, y el día que descubrí qué forma tenía, me di cuenta de que era una de las herramientas más útiles que uno puede utilizar a su favor.

Fracasar es saber que uno no es tan bueno como cree. Puesto que si a uno le importa un comino todo, no tiene miedo a fracasar, una pérdida no supone un fracaso. Cuando uno siente indiferencia hacia la vida, nunca fracasa y a su vez siempre lo hace.

La ventaja de aquellas personas que “sufren” el fracaso es que en ellas quedan resquicios emocionales, quedan esas cicatrices que tardan en cerrarse. Uno siente que la vida es injusta, que todo lo que hace le sale mal, que no es capaz de hacerlo. Esto señoras y señores es un fracaso, esto es a lo que yo llamo una persona fracasada. El fracaso no debe suponer algo negativo. Uno sufre sí, pero debe sufrir lo justo. Lo justo y necesario para darse cuenta de que ¡coño! ¡Lo puedo hacer mejor! He aquí la gran victoria. El hecho de saber que uno no ha tocado suelo y reconoce que las cosas se pueden hacer mejor constituye, en sí, una victoria.
¿Sabéis cómo funciona la energía? Dicen que nunca se destruye, sino que se transforma. Estoy muy de acuerdo con dicha afirmación. Porque un fracaso puede suponer la mayor de las victorias para un hombre, puesto que este fracaso puede ser el comienzo de una nueva realidad.

¿Qué es lo siguiente que puedes sentir tras pasar por un fracaso? Desasosiego, resentimiento, culpa, miedo, impotencia. ¿De qué sirve todo esto? La cosa ya está hecha, el tema está en saber qué es lo que ahora puedes hacer para mejorar la situación. Uno no puede quedarse pasmado y esperar a que el tiempo corra y le ayude a uno a remontar. El tiempo no espera, y si uno ha fracasado, debe ponerse manos a la obra y mejorar su situación. Ya no puedes luchar por aquello que has perdido, pero si puedes luchar por aquello que no tienes, deseas y puedes conseguir. Porque en esta vida no hay nada imposible. Y cuando uno está vencido debe resurgir como el ave fénix. Ya lo decía Friedrich Wilhelm Nietzsche, “lo que no me mata me hace más fuerte.” Haced caso a este gran hombre, que bajo su maravilloso pesimismo esconde grandes claves para el triunfo.
Hablando de pesimistas, he conocido muchos en esta vida. No es que sea ni mejor ni peor, pero yo particularmente elegí ser de los otros...

Como decía, si uno es optimista uno puede mantener una sonrisa ante la adversidad. Y una sonrisa… vale mucho. Tanto, que creo que baso mi filosofía en procurar arrancar una cuando la situación me lo permite.
Por otro lado, debo reconocer que también he conocido muchos optimistas extremistas. Sí, está muy bien eso de pensar que todo va ir bien, pero siempre se debe tener los pies en el suelo. La cabeza está para algo y no para meterla bajo la tierra como hacen las avestruces.

Siempre he sido de aquellos que he ido a lo seguro, y eso está bien, hasta que la vida no tiene suficientes alicientes. Todo es tan aburrido que uno tiene que saltar al vacío. Eso sí, siempre con un poco de coherencia. Siempre suelo decir, hay que saltar de cabeza pero con cabeza. Llegan momentos de incertidumbre y uno no se moja. Se mantiene en una posición de comodidad y espera que el resto mueva ficha. ¡Acojonado! Eso es lo que uno es cuando hace eso. Y yo, he sido un acojonado toda mi vida. Pero... considero que también existe la posibilidad de reinventarme. Soy la persona que quiero ser, pero puedo mejorar todo aquello que quiero dejar de ser. Y si me veo un acojonado, ¿por qué motivo no debo cambiarlo?
Es más, ¿Quién dijo que uno no debe cambiar lo que funciona? Siempre existe una manera para que la cosa vaya mejor. ¿Conoceis el cuento de la vaquita? Os lo recomiendo, habla de todo esto.

Fracaso… Fracaso… y más fracaso. Aprendo, aprendo y me reinvento. Soy quien quiero ser, pero parte de mí es algo que no quiere. Tíralo a la basura, mejor aún , a la papelera de reciclaje. Porque hasta con los residuos uno puede crear las mejores obras. Piensa en todo lo que desperdicias diariamente (mas de lo que crees). La mierda no es mierda, y por eso la mandamos a la mierda. Gestiona los residuos de la mejor manera posible y serás feliz.
Jajajaja Estoy loco, y me río, pero estoy loco y me gusta. Jajajaja no quiero dejar de ser un loco, porque este loco hace bien al resto y se hace bien a si mismo. Este loco no necesita tratamiento. La diferencia entre un loco y un enfermo mental es que uno es triste o hace tristes a otros.
Repartamos felicidad, intentemos aportar el mayor grado de felicidad al mayor número de personas.

No tengas miedo a estar loco. Si te ríes cada día ¡bendito seas! Si sufres... necesitas tratamiento... ¿Cómo un loco? ¡No! Como un enfermo mental.
Por último decir que si he fracasado con esta carta me ha servido para reconocer que puedo escribirla mejor y llegar a un mayor número de personas, y si he arrancado alguna sonrisa habré obtenido la mayor victoria que un hombre puede obtener.
Gracias por leer hasta el final de mi desvarío, seguramente es que me quieres o que tu vida es una miscelánea de ideas como la mía y por eso te ha gustado. Jajajaj.

jueves, 23 de octubre de 2008

Un lugar más agradable




Hoy hemos visitado Fagor Electrodomésticos. No es la primera vez que acudimos a una planta de producción para ver el entresijo de máquinas funcionando, personas atendiendo a puestos de trabajo monótonos y ruido constante que volvería loco a más de uno si lo tuviera que oír todos los días.
La dura imagen, pero a la vez real de dicha situación hace que te plantees muchas cosas, entre otras que no me gustaría trabajar en una cadena de montaje. Con ello no quiero decir que sea un trabajo menos digno, puesto que yo me quito el sombrero con toda esta gente que es capaz de convivir día a día un entorno poco amigable. Porque siempre he considerado que ante un "entorno agradable" (hablo simplemente de lo que puedes ver, oir, oler, palpar, sin meter a las personas allí presentes) las cosas se hacen mejor. Cuando miro hacia el futuro y pienso en estar día a día trabajando frente a un monitor de ordenador, junto a unas persianas amarillentas por el paso del tiempo, y en una silla desfasada de moda, me digo a mí mismo. ¿Porque no cambian la decoración de las oficinas? Las cosas seguro que irían mucho mejores... Y luego pienso, ¿Acaso me tengo que dedicar a vivir el resto de mi vida trabajando en una oficina?
Muchos no entenderán este pequeño desvarío que frecuentemente visualizo, pero es triste y poco esperanzador y eso no lo quiero para mí.

sábado, 18 de octubre de 2008

Mezclando...



Hoy me ha venido a la cabeza una historia que me contó mi amigo Ricardo hace un tiempo. Me comentó que un par de científicos se habían forrado descubriendo el algoritmo utilizado por las ormigas para efectuar sus rutas de aprovisionamiento. Me he puesto a investigar y he llegado al nombre específico de este descubrimiento. "Swarm intelligence" (Inteligencia de enjambre).

Siempre me han gustado este tipo de historias en las que se mezclan dos géneros que aparentemente no tienen nada que ver, la biología y el mundo de los negocios. Curiosamente Ricardo ha estudiado Biología, y yo empresariales. Siempre bromeamos con la idea de que algún día montemos algo grande. Quién sabe, hay tiempo en esta vida para todo, incluso para que yo acabe en un "laboratorio" y él termine forrándose con el negocio familiar (Esperemos que se den los dos casos).

Como decía la mezcla de géneros puede resultar muy enriquecedora, pero a la vez muy destructiva. Hay que ser ecológico en toda acción, mezclar está bien, pero saber hacerlo es una ciencia muy atractiva que en ocasiones puede resultar muy peligrosa. Si alguno de vosotros ha tenido peces me entenderá cuando digo que no es conveniente mezclar ciertas especies en la misma pecera.
Y en eso de mezclar siempre me he sentido fascinado. No me estoy refiriendo a vinilos, DJs o atuendos fluorescentes con peinados engominados en punta. El bacalao al pil-pil y la mejor mesa de mezclas la cocina...
Me refiero a "mezclar" en términos generales. Juntar cosas que aparentemente no tienen nada que ver para dar con algo que nunca antes nadie había descubierto. Desde muy pequeñito quería ser químico, ¿y por qué? Por el simple hecho de la experimentación. Veía que los químicos ponían unas cosas con otras y salian otras cosas nuevas.¡Parecía genial! Más tarde, cuando entendí de qué iba la química dije, Ion... eso de formular déjaselo a otros.
Pero mi afán por descubrir lo nuevo seguía vivo. Descubrí que el valor de las cosas no está tanto en la acción, sino en la intención. El arte experimental es la capacidad de hacer las cosas de un modo que nadie se ha atrevido a hacerlas hasta el momento. Experimentar consiste en poner en práctica aquello que intuyes que puede ser fructuoso. Y cuando logras transformarlo en un éxito como el que lograron un par de "chalados observadores de ormigas" (No pretendo ofenderles ni mucho menos, es lo que posiblemente pensarían algunos de los que no creían en sus teorías) es entonces cuando puedes reconocer a un genio entre los inicialmente reconocidos "Chalados pensadores experimentales".

viernes, 17 de octubre de 2008

Musicalmente experimental



Hoy quisiera hablar sobre mi grupo favorito. Su nombre es The Sound Of Animals Fighting. Quien me conoce, es posible que me haya podido ver con una camiseta con esta peculiar frase sin saber qué era exactamente, pero tanto el nombre como la filosofía de este maravilloso grupo no suele dejar indiferente a nadie que se atreve a conocerlos. Nunca he sido partidario de llevar camisetas propagandísticas sobre otros grupos musicales, solo que la magia que rodeaba a esta banda californiana hizo que mis tendencias musicales dieran un giro de 180 grados.
La primera vez que escuché "Tiger and the Duke", su primer álbum, me dejó traspuesto. Se trataba de una Ópera rock, concepto que investigué posteriormente para saber de dónde procedía dicho término. Cuál mi sorpresa cuando vi que no era algo demasiado extraño cuando tanto The Who ya lo habían hecho con su exitoso Quadrophenia como Green Day en American Idiot.
El caso es que seguí investigando acerca de este grupo, puesto que además escondía muchos más misterios y curiosidades. Para empezar, los miembros del grupo eran desconocidos. Todos ellos eran identificados según un animal. Pero este misterio no fue mucho más allá cuando los nombres de los miembros fueron saliendo a la luz con el tirón de la red. [Miembros originales]
A pesar de ser éste un aspecto que le daba más oscuridad y misterio a la banda, no fue el que más me sorprendió. Todas las partes del álbum "Tiger and the Duke" fueron grabadas individualmente por cada miembro, y estos solo pudieron escuchar la parte en la que ellos contribuyeron. El único miembro que escuchó todo el álbum durante el proceso de grabación fue Rich Balling vocalista de la banda Rx Bandits. No solo eso, ninguno de ellos se conocía ni jamás habían estado en el mismo lugar al mismo tiempo. Este elemento le daba un toque aún más peculiar y diferenciador. Muchos pueden pensar que esta práctica tiene poco sentido, o simplemente puede preguntarse acerca del valor de ello. Pues bien, he aquí el arte de la experimentación. En ocasiones poco fructífera, pero en este caso, uno de los mayores logros musicales que jamás han pasado a través de mis oídos (como se nota que se trata de mi álbum favorito…).
Más adelante, en 2006 apareció Lover, the Lord has Left Us... su segundo álbum, que pese a no agradarme tanto como el primero, seguía con esa filosofía experimental en la cual se utilizaban sonidos basados en la pura disonancia, instrumentos inusuales y múltiples idiomas entre ellos el Sanscrito.
Hace algo más de un mes salió a la venta The Ocean And The Sun. Todavía no lo he escuchado demasiado, pero lo que he oído hasta el momento me parece otro cambio trascendental con respecto a los otros dos. Quizás podría decir que se trata de una mezcla entre los dos álbumes. Pero personalmente, carece de la fuerza de su primera obra maestra.
Os dejo primero una canción de su último álbum para que os deleitéis o simplemente asoméis un gesto de asombro por su “difícil” e impopular sonido. Y a continuación una de sus peculiares puestas en escena.



miércoles, 15 de octubre de 2008

La clave... No resistirse a la innovación


Cada día nos vemos más propulsados por una sociedad a la que se le está dando un gran valor a la innovación. Es tan paradójico y a la vez tan evidente que se le dé valor a la creación de valor. Y precisamente aquí, en Euskadi, un territorio tan tradicional, donde las costumbres están tan arraigadas, es donde se están promoviendo las más importantes iniciativas a nivel nacional dentro de este ámbito. Pero ahora me pregunto yo: ¿Acaso no ocurre lo mismo en Japón? Allí ya llevan años mezclando tradición y tecnología. Si al final será que nos parecemos a los Japoneses, ya llegarán tiempos de Karaoke y saque. Nosotros mientras tanto “Sagardo y bertxos”, no tenemos nada que envidiarles.

Se hace más evidente que innovar se está convirtiendo en un aspecto crucial dentro de las organizaciones de nuestro territorio, estamos casi obligados a hacerlo, puesto que esto de innovar ya no es un plus para las empresas, sino que es una necesidad para la supervivencia. Yo lo comparo a un muro que formamos todos. Imaginemos que este muro compuesto por personas está detrás de nosotros, y que éste además avanza estrepitosamente. Si no nos movemos nos arrastra hacia adelante o nos pisan en el peor de los casos. Ya es inevitable anclarte en el pasado, puesto que la fuerza que ejercen a nuestra espalda nos arrastrará de un momento a otro. Y por mucho que ofrezcamos resistencia, de nada sirve hacer frente a la mole que se avecina. Esquivar a la marabunta es más difícil que aceptar que la cosa va hacia delante. Debemos ser proactivos, dar los pasos oportunos y en la dirección correcta, sin esperar dejarnos arrastrar. La resistencia no vale aquí y pese a que creamos estar hechos de otra pasta, aunque no nos guste la idea del cambio, éste está ahí presente.

Pero a mí me gusta, siempre me ha gustado. Me considero un constante insatisfecho, porque todo se puede mejorar. La innovación requiere de este continuo sentimiento de “insatisfacción creativa” capaz de celebrar las mejoras, eso sí, pero evitando el estancamiento y la comodidad.
Renovarse o morir, ya lo decían. Y yo digo: Innovar o Morir, y morir innovando.

lunes, 13 de octubre de 2008

Un empujoncito para la acción

El otro día leí sobre las necesidades y deseos humanos y todas las barreras que impiden alcanzarlas. Por eso he considerado interesante apuntar un ejercicio que deberíamos cuestionarnos cuando surja un deseo. De esta manera, analizando el tema racionalmente y para evitar que todas esas barreras se interpongan en nuestro camino, o al menos eliminar el mayor número de ellas para lograr nuestro objetivo seguiremos unos pasos:

A) Primera parte

¿Qué quiero?
¿Qué puedo hacer para conseguirlo?
¿Qué beneficio estoy buscando?

B) Segunda parte: Plantearse qué es de lo que dispongo para conseguirlo (tener, ser, hacer)


SÍ QUIERO

- ¿Qué quiero y tengo/soy/hago?
- ¿Qué quiero y no tengo/soy/hago?

NO QUIERO

- ¿Qué no quiero y tengo/soy/hago?
- ¿Qué no quiero y no tengo/soy/hago?

C) Tercera Parte: Plantearse los posibles resultados de actuar o no hacerlo para la consecución del deseo:


¿Qué pasaría si lo hago? → Actuar para intentar el logro
¿Qué pasaría si no lo hago? → No actuar, que las cosas continúen igual

¿Qué no pasaría si lo hago? → A qué renunciaría si actúo
¿Qué no pasaría si no lo hago? → Qué deja de pasar si voy por el mismo camino

Este ejercicio de consulta a uno mismo nos ayudará a percatarnos de las cosas que debemos hacer y cuales no, y evitar por ejemplo ese clásico error como es el de “si total, seguro que las cosas siguen igual, para que intentarlo”.

sábado, 11 de octubre de 2008

Cambio de paradigma


Dejo aquí un pequeño experimento relacionado con el cambio y los paradigmas. Es curioso, porque al final los monos no son muy distintos a nosotros:

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.

El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».

Mi pequeña visión de organización innovadora

En el mundo de la innovación debemos atender siempre a tres ejes fundamentales sin los cuales una idea que se pone en práctica no puede ser exitosa. Estos ejes son tres.

- El primero es la capacidad de generar ideas. Aquí vale la cantidad, puesto que no existe idea mala, sino que quizás no esté bien enfocada. A partir de las ideas es donde uno puede comenzar a trabajar. Si uno no es capaz de generar ideas, no es capaz de trabajar sobre nada. La carencia de ideas supone un bloqueo creativo. Las ideas son la materia prima, sin ellas la fábrica se para, no podemos continuar. Dentro de este punto debemos ser capaces de saber generar muchas ideas, pero también saber enfocarlas dentro de los marcos que nos interesan, obtener alternativas y evaluarlas. La cantidad es calidad, pero siempre te tienes que decantar por la mejor opción y trabajar sobre ella.
- El segundo es la capacidad de producción. ¿Cómo podemos hacerlo? Es el apartado en el que la acción, la experiencia, el conocimiento de las tecnologías para la producción nos capacitan para hacer lo que teníamos en mente. Quiero destacar la importancia de esta fase, puesto que muchos proyectos se quedan estancados en su idea sin que finalmente ésta se materialice. Una buena capacidad generadora de ideas no es compatible con la de producción si no se establecen lazos de comunicación eficaces. El aspecto idealista que supone la fase inicial suele estar muy reñida con la puesta en práctica. Es por eso que ninguno de los ejes debe trabajar por separado. La idea en sí es la materia prima con la que vamos a elaborar nuestro producto o servicio, y en ocasiones llega en un estado tan bruto que no puede ser tratada como algo que se pueda poner en práctica. De esta fase se obtiene un producto o un servicio, que ya tiene unas especificaciones técnicas. Pasa de ser un concepto a un hecho preparado a ser expuesto en el mercado (el lugar donde reside el cliente).
Las preguntas que nos haríamos como “productores” serían: ¿se puede hacer? ¿Qué necesitamos para hacer eso? ¿De qué medios disponemos? ¿Quién lo sabe hacer mejor?...
- Finalmente tenemos el último eje y el más fundamental, la capacidad de venta. Y digo que es el más importante puesto que saber vender supone conocer al cliente. Los clientes son los usuarios finales de los productos o servicios. Conocer sus necesidades es la manera de llegar a ellos y de nada sirve hacer un producto que no compatibilice con sus necesidades.
La capacidad de vender tus productos es el modo de comunicarles que verdaderamente lo necesitan, ya no vale tener buenas ideas y saber llevarlas acabo, si estas no tienen mercado, más nos vale cerrar el chiringuito. Lo que finalmente cuenta aquí es vender todo lo que producimos, y para saber comunicarlo debemos conocer muy bien a nuestro cliente. Precisamente por eso no debemos romper tampoco ese vínculo entre aquellos que lo producen y aquellos que saben comunicar los beneficios a los clientes.

A continuación podemos ver un gráfico que representa los tres ejes y en la cúspide el motor de la empresa, su mercado, ese lugar donde habita el cliente, el ser más preciado para una organización... ;)

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Quién movió mi queso?

Esta mañana me he despertado con ganas de aprender cosas nuevas. He rebuscado por internet y he encontrado un video muy interesante, ¿Quién movió mi queso?
Recuerdo que hace tiempo me hablaron sobre el libro en el que está basado este video. En él podemos encontrar una serie de enseñanzas muy útiles. Todo ello de la manera que más me gusta, de forma fácil y divertida.
Yo creo que a todo el mundo le sigue gustando ver dibujos animados. Puedes aprender mucho de ellos puesto que juegan con los colores, las formas, la imaginación, la inocencia, los sueños. Cuanto más mayores nos vamos haciendo, corremos el riesgo de perder todas estas cosas, y ésto no debería ser así. Me pregunto por qué desdeñamos de estos métodos "infantiles" por considerarlas débiles cuando su propia fuerza hizo que creciéramos con más ilusión.
Para los que todavía siguen viendo dibujos animados y no han perdido la ilusión por seguir creciendo, les dedico el video:

martes, 7 de octubre de 2008

Seminarios de Innovación

Estas semanas, en la clase de Gestión Avanzada, estamos disfrutando de unos seminarios sobre innovación.

Ayer, curiosamente realizamos un ejercicio grupal en el que debíamos efectuar una estructura de papel que elevase del suelo y aguantase el peso de una de las personas del grupo. Unicamente podíamos utilizar unas tijeras, folios (un taco de 40 aprox.) y celo. Cada folio y cada centímetro tenían un coste. En un principio esto parecía imposible, pero todos los grupos y en los 45 minutos que duraba el ejercicio, diseñamos una estructura que cumplía con dichas premisas.
Considero que hay talento entre la gente de clase, pero de momento somos unas piedras en bruto que deben ser pulidas. Somos el futuro de las organizaciones, un futuro prometedor.

Hoy particularmente en este seminario, hemos visto un video que aproximadamente hace un año ví en youtube. Es un discurso de Steve Jobs en la Universidad de Standford. Recuerdo que cuando lo ví me encantó. Os recomiendo que lo veais.

Viaje a la fuerza

Es curioso como siendo estudiantes de la especialidad de desarrollo de proyectos empresariales, exista tanto poco liderazgo y tanta poca armonía en la toma de decisiones grupales. Quizás esto sea una cuestión de autoreflejo, un aspecto que percibo de mí mismo y posteriormente lo achaco al grupo.
Falta liderazgo, falta solidaridad, falta energía… Todas esas cosas que deben tener emprendedores y directivos dispuestos a conducir una empresa hacia lo más alto.
Cuando se trabaja en un grupo de personas, debemos ser competentes en muchos aspectos diferentes y cuando abordamos un proyecto lo debemos hacer común, que lo sintamos nuestro, de modo que éste esté basado en intereses compartidos. Solo así se consiguen equipos de trabajo robustos y capacitados.

Todas estas reflexiones vienen a raíz del viaje de fin de estudios, donde se han planteado las cosas de manera forzada. Unos pocos proponen cosas y el resto les saca pegas. Y como sólo se proponen pegas y no alternativas, todo se somete a voto. Para qué pensar más. Precisamente, éste que es un tema que debería resultar tan apasionante, y en cambio percibo tanta indiferencia en ocasiones por parte de muchos. ¿Y por qué no ilusiona? Posiblemente por falta de liderazgo. Tenemos que trabajar mucho sobre nuestras dotes como líderes. Un líder es capaz de ilusionar y de esta manera arrastrar a todos para que se organice un viaje como dios manda, y para ello todos nosotros debemos estar involucrados, y en ningún caso debemos actuar de manera forzada.

Sé que todo esto puede parecer obvio, pero cuando veo tanta inactividad, me doy cuenta de que falta mucho camino por recorrer, no se puede decir que seamos una piña.
No sé si alguno de mis compañeros se ha dado cuenta, pero percibo una clara carencia de iniciativa de conciliación en todo lo que se hace. Parece que tenemos que votar cada vez que se quiere hacer algo nuevo. El voto se ha convertido en el pan de cada día para asuntos que deberían salir de uno mismo. Acaba siendo justo, sí, porque se nos ha enseñado que ante la duda se va a la urna. Pero estoy seguro de que esta justicia está reñida con la iniciativa y con el afán de proposiciones nuevas e innovadoras.

Siempre acabamos yendo a por lo más fácil, puesto que también nos han enseñado a ser eficientes en todo momento, pero particularmente, cuando se piensa, uno no pierde el tiempo, sino que lo invierte en una habilidad que le hará más competente en el futuro.

Espero que poco a poco las nuevas propuestas para organizar el viaje vayan saliendo de cada uno de nosotros y al final podamos estar orgullosos de nuestro viaje.


Cuando el mejor gobernante alcanza su objetivo
Sus vasallos lo celebran como si fuese el objetivo de ellos mismos.


Lao Tse

jueves, 2 de octubre de 2008

Visita al Polo Garaia


El pasado martes asistimos a una charla celebrada en el Polo de Innovación Garaia.
Nacho y yo efectuamos unas prácticas para ellos hace unos meses. Fue uno de esos trabajos a los que muchos aspiran, trabajo en casa y disponiendo de las horas que mejor te vienen. El caso es que era difícil encontrar las horas, porque estábamos de exámenes, pero si te administras bien llegas sin problemas.
El edificio, con un toque sofisticado y un diseño interior minimalista no defraudó, aunque sí se apreciaba que estaba totalmente vacío. La charla destinada al informe COTEC 2008 de innovación nos resultó interesante y en cierto modo, supone una manera de ir metiendo la cabeza poco a poco en esto a lo que llaman Innovación.
Sinceramente, en un futuro, quisiera trabajar en un centro que destinara su energía a estos temas. Unos se sienten cómodos junto a los coches, otros encuentran interesantes las tareas administrativas, hay quien pueda encontrarle su cosa a servir copas en un bar (lo he estado haciendo estos días en el bar de mis padres, pero no creo que sea mi vocación).
El caso es que a mí me gusta trabajar con ideas. No sé hasta qué punto esto de trabar con ideas puede tener un sentido práctico, pero algo me dice que ahí está mi futuro. Los números nunca han sido mi fuerte, las letras, bueno... me defiendo, sí que es cierto que me llaman más.
A mí me gusta trabajar sobre lo que no tiene forma inicial. Las ideas son así, como la plastilina, como un trozo de papel. Les puedes dar formas diferentes...
En realidad lo que me pasa es que soy un artista frustrado en el mundo de la empresa... Quién sabe, quizás más adelante se valoren las dotes artísticas en el mundo de los negocios. En un futuro podremos hablar de un nuevo concepto "La empresa orientada al arte".
El futuro en definitiva es algo a lo que le puedes dar forma, como la plastilina y la innovación es la nueva forma que tiene el presente.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Empezando a crear valor

La innovación es uno de los temas que más me atraen hoy en día. No es algo nuevo, cuando hablamos de innovación podemos tener en cuenta muchos aspectos que siempre me han fascinado. Los que me conocen un poco pueden pensar que soy una persona muy imaginativa, con muchas ideas (en ocasiones alocadas y poco prácticas), podrán decir que estoy un poco loco, sí, no les quito la razón. La innovación, la creatividad puede sonar un poco a todo esto. Muchos pueden pensar que los creativos, inventores, innovadores... son personas que dicen y hacen cosas alocadas, uno no les hace caso hasta que dichas acciones adquieren carácter "popular". Y entonces es cuando resulta que esos pirados tenían razón...
Son muchos los casos en los que afirmaciones que resultaban estúpidas de primeras, resultaron ser ciertas. Y si no, que se lo digan a Galileo, que más que un estúpido, lo consideraban un hereje, casi lo matan por decir que la tierra giraba alrededor del sol.
Una solución innovadora solo tiene credibilidad cuando te la cuenta de buena mano un sabio, una persona venerada, una persona ilustre. Son personas “socialmente solventes”, “si él lo dice será así…”.
En esto de la creatividad, de la innovación todos somos iguales, nadie sabe más que nadie, y el que plantea propuestas estúpidas, ¡bienvenido sea! Estamos para aprender, y para que los sabios aprendan de los menos sabios. Una propuesta estúpida supone una provocación, y de las provocaciones salen grandes ideas. Hace unos años decir que con las consolas adelgazas sería una sandez. La Wii nos ha demostrado que no.
Pero uno no debe confundir creatividad e innovación con locura. La locura está muy bien, pero uno debe tener un control sobre ella, y dar ideas creativas pretendiendo innovar algún aspecto no significa llegar a una reunión y soltar chorradas sin fundamento. Uno debe mantener un orden, saber cuándo debe aportar ideas nuevas y cuando no. Una de las herramientas que más me han fascinado por su simplicidad y su carácter práctico son los SEIS SOMBREROS PARA PENSAR de Edward De Bono. Me encantaría hacer una reunión y utilizar dicha herramienta. He leído acerca de sus beneficios pero nunca los he comprobado con mis propias carnes.
Tengo tantas cosas con las que experimentar en el mundo de la innovación y la creatividad. Ilusión no falta y tiempo tengo.